Dos ingredientes sencillos han acompañado el cuidado personal durante generaciones: las arcillas y los aceites vegetales. Te contamos cómo empezar con calma.
Arcillas: un ritual de diez minutos
Las arcillas se mezclan con agua para formar una pasta suave que se aplica sobre la piel durante unos minutos. Existen varios tipos, como el ghassoul marroquí, la bentonita o el caolín, y cada una tiene una textura y un aspecto distintos. Puedes verlas en cuidado facial y corporal.
- Mezcla la cantidad que vayas a usar con agua hasta lograr una textura cremosa.
- Aplícala sobre la piel limpia, evitando la zona de los ojos.
- Déjala actuar unos minutos, siguiendo siempre las indicaciones del envase, y retírala con agua tibia.
✦ Antes de empezar
Prueba una pequeña cantidad en una zona discreta para comprobar cómo responde tu piel.
Aceites base: suaves y versátiles
Los aceites base, como el de albaricoque, argán, coco fraccionado o ricino, son aceites vegetales que se usan para masajes, para el cuerpo o como base para mezclar con aceites esenciales ya diluidos.
- Albaricoque: textura ligera, agradable para masajes suaves.
- Argán: un clásico del cuidado de la piel y del cabello.
- Coco fraccionado: líquido y muy fluido, fácil de extender.
- Ricino: más espeso, muy usado en rituales de cuidado del cabello y las pestañas.
Cómo hacerlo ritual
Elige un momento tranquilo, calienta unas gotas de aceite entre las manos y masajea con movimientos lentos. No se trata de resultados rápidos, sino de dedicarte tiempo.
Estas indicaciones son orientativas y no sustituyen el consejo de un profesional sanitario. Si tienes alergias o alguna condición de la piel, consulta antes de usar un producto nuevo.