Cómo usar el incienso para meditar

El incienso acompaña rituales y momentos de pausa desde hace siglos en muchas culturas. Para meditar, su función es sencilla: marcar un comienzo y ayudarte a centrar la atención.

1. Elige un lugar tranquilo y seguro

Busca una superficie estable y no inflamable, lejos de cortinas, papeles y corrientes de aire. Mantenlo fuera del alcance de niños y mascotas.

✦ Antes de encender

Superficie estable, lejos de cortinas y corrientes de aire, y ventila al terminar.

2. Usa un buen soporte

Un soporte o quemador evita que las cenizas caigan. Los quemadores de incienso de reflujo crean además una cascada de humo muy visual que muchas personas encuentran hipnótica para fijar la mirada.

3. Enciende y deja que se apague la llama

Enciende la punta, espera unos segundos y apaga la llama con suavidad: lo que debe quedar es la brasa que desprende el humo.

4. Siéntate y respira

Siéntate cómodo, con la espalda recta sin tensión. Cierra los ojos o deja la mirada suave. Respira hondo por la nariz y suelta el aire despacio. Cuando la mente se distraiga, vuelve al aroma y a la respiración sin juzgarte.

5. Empieza con pocos minutos

Cinco o diez minutos son suficientes. Es mejor practicar poco y a menudo que mucho una sola vez.

Cuidados

  • No lo dejes encendido sin vigilancia.
  • Ventila la habitación al terminar.
  • Si el humo te molesta o tienes sensibilidad respiratoria, elige otra forma de crear ambiente, como una vela o un difusor.

Meditar no consiste en dejar la mente en blanco, sino en volver una y otra vez al presente. El incienso es solo una invitación.

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